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jueves, febrero 12, 2009

"Que duela"
Alvy Singer Big Band



Una parte de mi,
te quiere escupir la cara
pero otra parte de mi
te quiere patear la cabeza
Y que duela, que duela
Que duela como duelen los domingos para mí

Pájaros vuelan en mi cabeza
no cesan, me pesan
y dejan la nada
Esa sonrisa que abre tu puerta
no empieza, no deja
de esquivar mi cara

Una parte de mí­
te quiere dar un beso eso
pero otra parte de mí­
te quiere llevar a la cama
Y que duela, que duela
Que duela como duelen las mañanas para mí­

Una parte de mi
te quiere como nunca quiso
Pero otra parte de mí­
Te quiere como siempre hizo
Y que duela, que duela
Que duela como duelen las mentiras para mí­

Pájaros vuelan en mi cabeza
no cesan, me pesan
y dejan la nada
Esa sonrisa que abre tu puerta
no empieza, no deja
de esquivar mi cara

Y como yo no soy
de los que no aceptan un no
como respuesta
Cuando esquivaste mi mirada
Volví­ a casa
y con pena escribí­

Pájaros vuelan en mi cabeza
no cesan, me pesan
y dejan la nada
Esa sonrisa que abre tu puerta
no empieza, no deja
de esquivar mi cara

martes, febrero 10, 2009

Reflexiones sobre un faro

Tal vez un faro sea la metáfora perfecta de la vida, de esa vida que uno se va construyendo. La vida es el vaivén, el giro constante e infinito; a veces nos llega la luz y a veces, nada. Un faro quieto nada sería, guía mientras no deje de girar... Si todo fuese luz permanente, si el faro no girase, ¿cómo sabríamos que esa luz es el puerto? Si no fuese por el hecho de girar, esa luz no nos guiaría en absoluto. Y pasa lo mismo en la vida, si la luz fuese constante, ¿cómo aprenderíamos? ¿cómo creceríamos? ¿cómo nos amoldaríamos, cómo maduraríamos el corazón y el pensamiento? Si todo en la vida fuese constante, seríamos como un bote perdido en altamar, flotando a la deriva, sin saber qué hacer. Pero el faro con su luz y oscuridad paulatinas guía el barco a tierra firme, y la vida, con sus altos y bajos, debería guiarnos, finalmente, hacia la estabilidad. Nuestro faro es interno, todos tenemos un faro en el corazón. No podemos ignorarlo, sólo podemos aprender de él, para ir logrando que el período de luz se sobreponga totalmente al de oscuridad...

domingo, enero 11, 2009

Una moneda con miles de millones de lados

En mi último día de trabajo, a la hora de colación, me senté a la sombra de un árbol y me puse a escuchar música, a tratar de poner por un rato la mente en otro lado. Al lado mío estaban sentadas dos promotoras/vendedoras/qué-se-yo, y una le contaba a la otra algo que al parecer era un programa tipo Mea culpa que había visto la noche anterior, donde un tipo mataba a una abuelita o algo por el estilo.

Y mientras yo buscaba revelaciones cuánticas ellas hablaban de eso, y yo n
o podía evitar distraerme pensando cuán diferentes eran los estados en que cada una de nosotras nos encontrábamos. Por un segundo me sentí única, pero no me gustó esa sensación. Porque no sabía qué era mejor. Hay una canción muy vieja que dice "es mi vida, qué voy a hacer, si ella me eligió". Y a mí me eligió una que de tanto cuestionar y repensar, a veces piensa demasiado. Me tocó ser conciente de ciertas cosas que pasan inadvertidas para muchos, por ejemplo, para ellas dos pero ¿qué es mejor? A mí me encanta como funciona mi cabeza, pero también me satura a ratos. Me encanta ser conciente de que hay cosas infinitamente más grandes e importantes en la vida, y ser conciente a la vez de que son cosas que quiero y (siento que) debo comprender. Quiero que mi conciencia ascienda, de eso no hay duda. Pero es esa misma capacidad de comprender la que hace que mi mente colapse, que piense más de lo que debe y de la forma incorrecta, que me cause ansiedades sin explicación. Y además para qué estamos con cosas, si no hay nada más cierto que lo que dicen de mientras uno más aprende, más cae en la cuenta que menos sabe. Y eso frustra; apasiona, pero frustra.

¿Y qué sería si yo no fuese conciente de todo ésto? Tal vez sería mucho más feliz, viviría mucho más relajada, mi mente se atenería a reflexionar solamente sobre los programas de televisión que vería antes de dormir, y mi curiosidad quedaría calmada con ir a misa todos los domingos. Y admito, por muy extraño que suene, que n
o se qué es mejor.

Y, por otra parte, ¿qué sería del mundo si todos tuviésemos los ojos abiertos? Probablemente nos vestiríamos todos de blanco y estaríamos rodeados de arcoiris, pura paz y amor. Pero, ¿sería eso mejor? Tal vez de primera todos creemos que sería óptimo, pero no estoy tan segura. A pesar de estar todos más alto, ¿no alcanzaríamos de todos modos una monotonía? ¿No sería también frustrante? ¿O seríamos tan absolutamente seres de luz que no nos importaría, ni nos daríamos cuenta?

Pero la vida no puede ser así, porque la vida se construye en diferencias y contrastes... porque en el contraste está la clave de todo, en la diferencia del nivel, como un desnivel de agua, pero en todos los aspectos: sin un desnivel el agua no fluye, sin un desnivel no echaríamos de menos, no amaríamos, no seríamos felices, no aprenderíamos...

A mi me apasiona aprender, me apasiona descubrir cosas nuevas e ir subiendo de a poco por el conocimiento. ¿Es lo mejor que me podría haber tocado? Sinceramente, yo creo que sí. O bueno, quién sabe, tal vez los que tenemos los ojos abiertos no sabemos lo que nos perdemos al no haberlos mantenido cerrados...

martes, enero 06, 2009

Para el dosmilnueve quiero:

dejar de obsesionarme con la finitud de todo, tema que puede ser interesante, pero no cuando se te va la vida en ello. Empezar a vivir más cuánticamente, dándome cuenta que yo hago mi vida y mi destino. Hace unas noches entre cervezas, ron y calugas estábamos de acuerdo en que uno conoce todo, tanto su pasado como también su futuro, yo plantié de hecho la idea, pero ahora digo que si uno conoce su futuro es porque uno se lo hace, y uno siempre cacha para dónde va la micro. Lo bueno es que, también, siempre se está tiempo de bajarse de la micro equivocada y tomar una diferente, que es lo que quiero hacer yo ahora, desde ahora y para siempre, y no bajarme más de la micro correcta.


Cuánticamente hablando, quiero amar a todos los seres del Universo por igual, y lograr obtener la comprensión de que todos somos uno, algo difícil de asimilar y que probablemente me tome bastante más de un año comprender e integrar completamente en mi sistema, pero hey, a la micro hay que subirse en algúnlado-algúnmomento, y creo que querer y darse cuenta de lo que hay que querer ya es un gran paso, tal vezno para la humanidad pero sí para cadaunodenosotrosindividualmente.

jueves, enero 01, 2009

Qué mejor forma de terminar un año como la mierda, que con una noche por lo consiguiente.

martes, diciembre 02, 2008

Ahora mi blog parece hecho de piel de pez.

Una de las peores cosas que puede pasar en la vida es enterarse, después de una semana vacacionera absoluta, que se tiene que dar un exámen. Porque la mente está en ese estadorelajoabsoluto hago lo que quiero, salgo a donde quiero, leo lo que quiero, duermo lo que quiero y de golpe debe volver a ese estadoestresadodescrestado derivar, integrar, dominio, etc y puáj. Y uno lo único que quiere es ser uno. Pero la responsabilidad en mi cabeza se dedica a obligarme que no lo sea. Por lo menos es el viernes. No me queda tanto tiempo, pero no sé si eso sea bueno o malo (tomando en cuenta que deberíaestarestudiandoahorashá).

Pero no me quejo, la semana intermedia de vacaciones que acabo de tener fue de las mejores. Hasta empecé a pintar y dibujar. La cosa es que es como una semana de vacaciones en medio de un período de no-vacaciones, porque la otra semana entro al laburo. Por lo menos ahí lo paso bien, en esa burbuja del consumismo que me hace querer consumir cada vez menos. Y a la gente, querer consumir cada vez más. Bueno. Nunca se le puede dar el gusto a todo el mundo.

Foto: conjunción Venus-Júpiter-Luna, tomada por mí con mi común y corriente cámara digital, exposición de 2 segundos (lo máximo que da mi cámara) porque o si no, no se notarían los planetas. Pero eso hace también que la Luna se vea más brillante de lo que estaba. Ah, empecé a leer "El Universo en una cáscara de nuez", y es una volada cuatiquísima que aún no logro entender del todo, pero espero hacerlo alguna vez. Y espero que no sea absoluta e imperantemente necesario para mi carrera científica entender las voladas en 11 dimensiones de Hawking y sus colegas.

(El punto rojo que se ve abajo es nada astronómicamente relevante, creo, probablemente alguna luz entrometida, al igual que la de la izquierda, arriba. No, perdón, al marcar la foto con el mouse se vé más clara y se nota que las luces entrometidas son reflejos de luces en las hojas del Níspero afuera de mi casa. "Highlightéen" la imagen con el mouse si no me creen.)

lunes, noviembre 17, 2008

Contando cuentos

Llevo no sé cuántos días acostándome a la hora del ñafle, debido primero a cervezas, segundo a conversaciones de mujeres, tercero a discusiones sobre vacas arriba de techos, y cuarto al tamaño que deberían tener los ojos de un caracol para ver como un humano. No me quejo, de hecho estos días con esa brisa de academicismos acabándose me trae una creatividad que ya me hubiese gustado tener para la pregunta 1 del control 3 de Mecánica.

¿Hay algo más terapéutico que crear?
Lo dudo. Es verdad que hace un tiempo no escribo cosas buenas acá, pero por mis libretas han aparecido un par de cuentos bastante decentes, algunos prospectos de tatuaje e incluso hoy hice mi primer autoretrato; y espero también pronto empezar -nuevamente- a tratar de pintar. Lo que es ayer, me pasé toda la tarde rodeada de un aroma exquisito, viendo cómo de mis manos salían flores que iban a dar a mi pelo. Y yo, con la sonrisa de oreja a oreja porque falta nada para poder disfrutar del sol de la tarde en mi pieza, sin una preocupación, sólo creando, leyendo, escribiendo, haciendo. Sin números ni sistemas de coordenadas, por un tiempo.

Y para disfrutarte a tí, por supuesto.

domingo, octubre 05, 2008

La vida (pretencioso título)

Hace algunas semanas he empezado a tener una sensación extraña. La sensación de estar viviendo. Me explico: uno llega al mundo encontrándose con todo el mundo que tienen sus viejos, dígase amigos, amigos que viven en otras partes, amigos con hijos mayores que uno, etc. Y uno nunca sabe cómo se llegó a eso, la cosa es que se llegó, y ahí están. Y vienen los amigos a la casa, y el típico "sí, nosotros éramos amigos de antes que tú nacieras...". La cosa es que, un poco de golpe, me he dado cuenta de que ya 2 amigos se han ido a vivir fuera de Chile, una amiga/ex-compañera de curso ya tiene una hija preciosa, hace un par de días me enteré de otra conocida que está embarazada, y que un matrimonio de años al que le tengo mucho cariño, se separó. Ese miércoles en la noche, mientras esperábamos la micro en Bilbao pasadas las 3 de la mañana, me pegó la sensación: esa sensación de que estoy viviendo. ¿Ese punto al que uno no sabe cómo se llega? Ya voy en camino. Ya entré a esta carretera de la cual no podré (ni quiero) salir.

Y espero, en unos años más, cuando el Nicho venga a Chile, decirle a mis hijos (si es que los tengo): "Sí, él era mi mejor amigo en el colegio, hacíamos leseras y nos reíamos todo el día, después se fue a estudiar a Australia...". O, cuando venga Eric: "Sí, el era el mejor amigo de su papá (espero), se llevó sus cartas, las del tarot y las Magic, a Canadá...". Han sido partidas que me han afectado bastante. Creo que a la partida del Nicho no le tomé el peso en el momento, después que salimos del colegio nos veíamos relativamente poco; me di cuenta de que me hacía falta cuando noté que hacía meses que no iba a su casa, que hacía meses que no nos tirábamos en el piso de su pieza color azul cielo a tomar jugo, escuchar sus cd's raros y pelar a medio mundo, entre cigarros y flyers de la Blondie. La partida de Eric, admito que no pensé que me afectaría tanto. Le tenía mucho cariño, sí, pero no partió siendo mi amigo, partió siendo amigo de mi pololo y por eso llegué a conocerlo. Supongo que tampoco le había tomado el peso al cariño que le tenía, o lo importante que se hace una persona cuando la ves casi todas las semanas, cuando está en tus vacaciones y prácticamente en todos tus carretes, en gran parte de tus buenos momentos.

Es cuática, esta carretera de la vida. Y es cuático darse cuenta que uno ya la está viviendo. Pero me encanta.

lunes, septiembre 29, 2008

//

¿Que haría yo sin tí?
Probablemente estaría más loca que ahora.
Probablemente se me dormirían más las manos y la cara.
Probablemente lloraría menos, o sea: me guardaría todo.
Tal vez no me habría ido tan bien en mis trabajos,
porque no habría podido leer los libros que me conseguiste.
Tal vez anoche habría pasado frío.

Sinceramente, no me importa que haría.
Lo único que me importa es que estás acá.
Para tomarme la mano cuando me falta el aire.
Para abrazarme cuando se me hinchan los ojos.
Para reírte cuando río.
Para hacerme reír cuando no río.
Para hacerme cariño en el pelo.
Para taparme con tus polerones y tu ropa.
A veces siento que tú haces por mí
mucho más de lo que yo hago por tí...
Pero aún así
sonríes conmigo.

Y eso es lo único que me importa ahora.

jueves, septiembre 25, 2008

¿Qué horas son, mi corazón?

Tengo que relajarme. Tengo que disfrutar de la vida, de cada segundo, aquí y ahora y pensar sólo en el ahora. Tengo que dejar de preocuparme y empezar simplemente a ocuparme. Tengo que empezar a ir a clases de Cálculo, pero todo lo anterior da lo mismo. Tengo que reírme. Tengo que psicoactivarme. Tengo que volarme. Tengo que cambiar el switch. Tengo que hacer ejercicios respiratorios de relajación. Tengo que dejar de rebuscar todo, de una vez, y tan sólo empezar a vivir.

martes, agosto 26, 2008

Everything is (:

miércoles, agosto 20, 2008

&%$!@

Y, un hijo de puta me robó el iPod. Conchudo de mierda, gracias por arruinarme la felicidad de una prueba suspendida, la utopía del estudiante universitario.

domingo, agosto 17, 2008

Línea 5

Voy en este vuelo transoceánico,
oyendo tus versos melancólicos...

Tantos altibajos en mi cabeza últimamente, tantos que ya no sé qué pensar y hay ratos en que me gustaría sacarme las mechas a tirones, y otros en los que sólo quiero ser una bolita chiquita que quepa en esos brazos.

Nuestros hombros se tocaban pero mirábamos hacia lados opuestos. Tú croqueabas señoras, lolos y pokemonas, mientras yo observaba la infinidad de luces que es Santiago de noche, y una Luna llena gloriosa, en todo su esplendor. No sé qué habrás estado pensando tú, pero estabas serio y muy concentrado; probablemente no pensabas nada en absoluto y estabas totalmente entregado al lápiz bic azul, y a esa croquera que me estresa un poco a ratos. Lo que es yo, tenía pegadísima una canción que tiene que ver con viajes, y por un segundo pensé que habría sido buena idea andar con audífonos para poder escucharla. Pensaba en la obscenidad que son los malls, y en lo interesante que es estudiar a la gente con una visión externa. A ratos se me cerraban un poco los ojos; definitivamente las 3 horas no fueron suficientes, y tú no habías dormido absolutamente nada, ¿cómo no se te doblaban las rodillas? Veía tu reflejo en el vidrio, pero no te veía a tí: veía el lápiz correr sobre el papel. Y pensaba en todas las calles del mundo, con todos sus negocios del mundo y todas las cafeterías con trozos de torta baratos del mundo. Pensaba en un viaje trasandino, y en todo lo que tendríamos que caminar para verlo todo. Mi mente se echa a volar un poco, veo mi propio reflejo en el espejo y pienso en las ganas que tengo de escribir. Salir de noche y volver de mañana, salir de tarde y volver de noche; caminar de noche ya no es extraño en nuestras vidas, claro que yo no ando buscando trapitos rojos... o por lo menos no en el ámbito físico de mi existencia.

Y al final de horas de muchos lugares distintos, tú le haces caso a mi sonrisa y sonríes, y yo te hago cariño en el torso, por primera vez, según tú. Y yo te amo y tú a mí, y aunque nuestras mentes sean medio torbellinezcas-fractálicas-mandálicas, al final siempre caos más caos es, para nosotros, paz.

lunes, agosto 11, 2008

Corazón de cristal.

El primer paso, es asumir que es un problema.

Me carga el hecho de que he estado escribiendo poquísimo últimamente. Aquí y en todos los lados donde escribo; merdre, ni siquiera he escrito en mi agenda. Como que se me olvidó.

Mi corazón de cristal, corazón de quimera, no lo he visto dos veces brillar de la misma manera. Y sí, todo a mi alrededor es hermoso. Sí, amo Mecánica. Lejos el ramo más motivante que he tenido desde Cálculo en varias el semestre pasado (qué paradoja). Lo que me rodea está todo bien. Menos mal, porque si fuese lo que me rodea y lo que rodeo, ya me habría ido a la mierda.

Pero yo me tengo fe.

jueves, julio 24, 2008

Memoria del cuero

A lo largo de este semestre recién pasado, he tenido varios encuentros fortuitos y -definitivamente- sorpresivos e inesperados, con ciertas personas con las que tengo un pasado común desde, digamos, los 10 a los 13 años, más o menos. Y no me refiero sólo a los que me he encontrado en facebook - ahí es como medio obvio que si me topo con uno, me toparé con todos. Pero no ha sido sólo en facebook. A principio de año me encontré con dos de ellos en el paseo a la playa de mi U, hace un mes más o menos me encontré con otro en la calle, bajándonos de la micro -encuentro rarísimo- y el fin de semana recién pasado llegaron dos más a cierta fiesta en la que yo me encontraba y en la cual los participantes tenían cero relación como para que ellos llegasen. Ah, y además, soy compañera de universidad de la hermana menor de una de esas personas.

Tomando en cuenta que hace 8 años que no veía ni sabía nada de nadie de mi ex-colegio, me suena a demasiada coincidencia seguida para 6 cortos meses. ¿Será una señal? Puede ser. ¿De qué? Ni puta idea. Sólo que es extraño. Extraño en una forma divertida y algo emocionante, claro. Son personas que recuerdo con mucho cariño.



Cambiando abruptamente de tema, he llegado a una teoría: en mi familia hay un par de mujeres que han sufrido de esa enfermedad a la que se le suele llamar "depresión". Confieso de entrada que es una enfermedad en la que no creo, me suena a como me sonó siempre el calentamiento global. Bueno, eso da lo mismo. La cosa es que en todas las reuniones familiares, específicamente en los aquelarres de los viernes en la tarde, los comentarios que escucho sobre ellas son que como están con depresión, se pasan todo el día en cama, no se levantan ni se cuidan ni se preocupan de ellas mismas etcetera. Ahora, yo estos días he estado floja/enferma del estómago, razones por las cuales hoy cumplo el tercer día de pasearme por mi casa comiendo galletas de agua como fantasma enpijamado. Y he andado más enfermantemente floja y self-depressing que nunca, o por lo menos lo más que he estado en muchísimo tiempo. Y me da rabia, porque ni yo me aguanto. Pero esto de andar por la casa vagando, con esa ropa gigante y una bata, pareciendo un espíritu que después de un par de vueltas vuelve a la cama... suena como un buen panorama, pero ya me ha deprimido. O sea, pasar un día así, echada en la cama de mi mamá viendo películas antiguas todo el día, genial. Pero tres días seguidos, más encima comiendo puras imbecilidades mientras todos comen cosas ricas (coincidió que, mientras yo sólo puedo comer galletas de agua y quesillo, en mi casa hay chocolate, pasteles, galletas, papas fritas, pizza y cerveza, todo por montones), resulta ser bastante deprimente.

Yo creo que ahora me voy a dar una buena ducha, me voy a lavar el pelo y me haré todos esos beauty-treatments que, tan girly que soy, nunca fallan en ponerme una sonrisa en la cara y darme un ego boost impresionante.

sábado, julio 12, 2008

Merecidodescanso.

Creo que mi nivel de escritura ha estado bastante mediocre últimamente, y no me refiero sólo a aspectos bloguísticos sino en general (aunque creo que en el blog ha estado muchísimo más mediocre y dispersa).
Como dicen por ahí (exactamente en el Foro Institucional de U-Cursos, ñoñedad máxima que si fuese autoridad de la U cerraría ya que es increíble la cantidad de tiempo académico que hace perder), debe ser el fin de semestre. Desde ayer que estoy oficialísimamente de vacaciones, es decir que desde hace unas 3 semanas (y un poco más) que vengo colapsando por el estrés académico, lo cual -creo- se refleja en el hecho de que en todo ese tiempo no he ni escrito, ni dibujado, ni leído cosas decentes. Ok, escrito un par de cosas, leído también un par de páginas -- mi exceso de cálculo y ecuaciones diferenciales me dio una crisis en la que necesitaba un poco de realismo mágico en mi vida, por lo que empecé y leí como 10 hojas de "El coronel no tiene quién le escriba"... claro que eso fue una noche como hace dos semanas, y de ahí que no lo he vuelto a tomar. Por lo menos las vacaciones servirán para revertir eso.

Porque tengo muchas ganas de crear. Crear textos, crear dibujos, crear música incluso, si pudiese. Tengo ganas de escribir, pero escribir en serio. Tengo ganas de aprender, ahora sí, a pintar (total, tengo profe particular). Tengo ganas de tener un sin fín de experiencias que me lleven a crear un sin fín de cosas.

Ojalá me alcancen las dos semanas...

domingo, junio 08, 2008

Concentricismo

Es un hecho demostrado empíricamente, que la luz viaja por todo el Universo en forma de onda y actúa como partícula al interactuar con los objetos. Nadie se preocupa de demostrarme a mí empíricamente, pero mientras camino por el sendero, en total oscuridad, me siento volver incorpórea: soy onda. No escucho más que mis pasos, ahogados y acompasados, y no veo más que la línea blanca que divide el camino en dos carriles, uno para los que suben, como la luz, y otro para los que bajan, como yo. Me parece que ha llovido, siento el frío de la humedad en mi cara, la única parte de mi cuerpo que llevo al descubierto; lo siento también en mi olfato, ese aroma que me ahoga a ratos, pero no tanto como para ser incómodo. Siento, interactúo: soy partícula.

Una vez, intentaron convencerme de que el mundo es redondo, vaya charlatanería: el mundo es plano, caballeros. De otro modo, ¿cómo se explicaría que mi ondular infinito nunca me haya devuelto a mi centro? La dualidad onda-partícula es una propiedad de la que solo unos pocos pueden jactarse; entre ellos, la luz y yo.


Creo que me estoy volviendo patológicamente concéntrica.

viernes, junio 06, 2008

En estos momentos, mi pieza es un desorden de:
Guías de ecuaciones diferenciales. Cartulinas de colores. Libretas abiertas. Pequeños cuentos escritos durante la semana. Lápices de colores. Mostacillas. Discos. Ropa. Hilo encerado. Calcetines.

Igual que yo.

lunes, junio 02, 2008

Una vida lo que un sol vale...


Esta semana me han pasado varias cosas malas, así como también muchas cosas extremadamente buenas. Ese hombre, con su polvo de estrellas, claramente fue una de las mejores.

Si hay algo que aprendido en mi vida, es que no hay mal por bien que no venga. En algunos casos el bien no es tan claro a la primera, pero está por ahí. Esperemos que así sea también en esta oportunidad...



El velo semitransparente
del desasosiego
un día se vino a instalar
entre el mundo y mis ojos;
yo estaba empeñado en no ver
lo que ví, pero a veces
la vida es más compleja de lo que parece...

//Jorge Drexler, "La vida es más compleja de lo que parece"
Para que después no digan que soy un plagio con patas.